La mentira os hará libres

Fernando Vallespín - 2012

Sugerido por: ACOP

Como decía D’Israeli, la política es el «arte de gobernar a la humanidad mediante el engaño». En efecto, el espacio de lo político se ha visto siempre como una esfera especialmente propicia para la mendacidad, la hipocresía y la simulación. Y, sin embargo, los políticos de hoy apenas necesitan recurrir a la mentira. ¿Para qué hacerlo si es posible engañar por otros medios? Entre éstos el más eficaz es la construcción de la realidad a la medida de sus intereses. Han adquirido auténtica maestría en el arte del enmascaramiento detrás de marcos, narrativas u otros instrumentos dirigidos a manipular la percepción del mundo. Sobre todo en unos momentos en los que necesitan encubrir su impotencia frente a los dictados de la economía detrás de todo tipo de estratagemas. Su objetivo es convencernos de que son algo más que meros gestores de un sistema económico sobre el que han perdido toda capacidad de iniciativa, impedir que veamos que la democracia ha devenido ya casi en un mero simulacro, y reafirmarnos en la idea de que ellos «importan».

Los ciudadanos, ante un mundo huérfano ya de una realidad objetiva que sirva de referente común frente al cual contrastar nuestras opiniones, y en ausencia de eficaces medios de argumentación pública, nos mostramos encantados ante la posibilidad de pronunciarnos libérrimamente sobre casi todo. El camino queda expedito para que podamos construirlo «a pesar de los hechos», como parte de nuestra «libertad».

 

Reseña

Si lo que usted busca es un libro optimista, no lo encontrará en este. Si lo que busca es una sinceridad de la que desgarra y fascina, bienvenido, es su libro. Fernando Vallespín nos habla de lo que él concibe como un deber derivado de tiempos de crisis para la llamada clase política. Vallespín también tiene prosa para el derecho -casi obligación- de la ciudadanía a ponderar su opinión, obviando los hechos y la argumentación. ¿La consecuencia de esta situación? El exilio de la deliberación y la racionalidad argumentativa a la hora de conformar el debate público, que el autor tanto echa en falta. El autor toma el pulso a un cadáver, un enfermo terminal que es la política en nuestro tiempo. Ya no votamos a quien nos fascina, ahora votamos a quien nos vende mejor el panorama de esta crisis truculenta que está derrumbando los cimientos de nuestro sistema. Ya no nos motivan a actuar férreos ideales, ahora gritamos opiniones escasamente argumentadas. Y con esa visión, Fernando Vallespín coge la pluma y “de corrido” compone un ensayo, que busca captar al lector con prosa rica y fluida. Un ensayo en cuyas páginas el autor busca trasladar “el anhelo de que nos tomemos los hechos en serio y los diferenciemos de las opiniones”. O en otras palabras, pasar de gritos y discursos compuestos por realidades paralelas, al debate que hace mucho se exilió por falta de uso.


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